Rosa La Bayamesa

(Bayamo 1834-1907)

Capitana del Ejército Libertador, enfermera y médica empírica.

Al comenzar la guerra del 68, Rosa María Castellanos Castellanos (Rosa la Bayamesa) se encontraba en condición de esclavitud, al igual que sus padre, Matías Castellanos y su madre Francisca Antonia Castellanos, ambos africanos.

Al obtener la libertad se incorporó en 1868 a las luchas independentistas, junto a con José Florentino Varona Estrada, su pareja e igualmente esclavizado.

Se instaló en una prefectura en la Sierra de Guisa, en la ranchería de la Manteca. Allí se ocupó de las labores de cuidados de heridos y enfermos pues tenía conocimientos sobre las plantas medicinales, la búsqueda de alimentos, como mensajera y confeccionando y reparando ropas.

A partir de 1870 empuñó el machete. Participó en los combates de Palo Seco y el Naranjo, acciones en las que trasladó a sitio seguro a los heridos en la batalla.

En 1871 fundó en Camagüey varios hospitales de sangre, específicamente en las lomas de Najasa. Creó el hospital de guerra más grande en la zona de San Diego del Chorrillo, a 20 kilómetros al noroeste de Santa Cruz del Sur.

El general Máximo Gómez al visitarla en el rústico hospital, en 1873, le dijo:

He venido a conocerte, de nombre ya no hay quien no te conozca por tus nobles acciones y los grandes servicios puestos a la patria.

A lo cual Rosa la Bayamesa respondió:

Yo cumplo con mi deber y de ahí no me saca nadie porque lo que se defiende se defiende y yo aquí no quiero ningún majá y el que se cura se va de nuevo a la batalla (…).

En mayo de 1896, en el sitio conocido por Providencia de Najasa, fue nombrada Capitana del Ejército Libertador, con la responsabilidad de sus Servicios de Sanidad, por el General Máximo Gómez.

Esta mujer abnegada prestó servicios excelentes en la guerra de los diez años, y en la revolución actual, desde sus comienzos ha permanecido al frente de un hospital, en el cual cumple sus deberes de cubana con ejemplar patriotismo.

Con anterioridad, en 1985, Goméz le había entregado a la Bayamesa la dirección del hospital Santa Rosa, el cual contaba con alrededor de 90 camas. El mismo jamás pudo ser asaltado por las fuerzas enemigas, debido a las eficientes y sólidas medidas de protección y vigilancia. Las labores como médica y enfermera las alternaba con turnos en las filas de combate, donde cargaba armas, disparaba fusiles y manejaba el machete.

Rosa la Bayamesa fue la Madrina del padre del Poeta Nacional Nicolás Guillén, a quien designó como su heredero y albacea.

Luego de la intervención estadounidense y de la República, a La Bayamesa le fueron liquidados sus haberes de acuerdo con su grado militar. Se desempeño entonces como comadrona y en la cura de erisipelas y empachos.

Monumento a Rosa la Bayamesa, escultura de Alberto Lescay

Monumento a Rosa la Bayamesa, escultura de Alberto Lescay

Rosa la Bayamesa murió en Camagüey, el 25 de septiembre de 1907. Su cadáver fue velado en el Salón de Sesiones del mismo Ayuntamiento. Fue enterrada con elevados honores militares y el pueblo de Camagüey desfiló depositando ofrendas y otorgándole el merecido tributo a La Bayamesa. En la primera plana del Periódico El Camagüeyano de ese día, se publicó la noticia. Dos años después el Ayuntamiento acuerda darle su nombre a la calle donde se conserva su última morada en vida.

El 15 de marzo de 2002 se inauguró el monumento a Rosa la Bayamesa, con la asistencia de Vilma Espín.

Fuentes

Vicente Morín Aguado: “Del barracón de esclavos a el Santa Rosa de la Bayamesa” en Palabra Nueva, revista de la Arquidiócesis de La Habana Año XX. Julio-Agosto / 2011 No. 209

Ficha de Rosa María Castellanos Castellanos en la ECURED.

 

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

6 Comentarios

  1. Qué linda biografía!! solo me llama la atención que sea la única registrada en el Directorio. Falta el símbolo más grande que es Mariana Grajales. Para las demás creo que puede ser útil el libro “La mujer en el 95”, de Armando O. Caballero. Él hace como un dossier de un grupo amplio d mujeres que participaron en la contienda del 95. Son pequeñas biografías, faltaría profundizar, pero es una buena guía.
    Yo no soy propiamente afrocubana (de corazón sí)…hay forma de poder colaborar con este trabajo?
    Un abrazo y felicidades por la página tan bonita, sencilla y funcional, y por el contenido tan importante!

    • Sandra Alvarez Ramírez

      Hola Laura. Primero muchas gracias por comentar. Creo que eres la comentarista no. 1. jajajaja. Mira, es que el directorio esta empezando. Lleva solo dos meses y tiene casi 100 fichas que gestiono y edito yo, entonces vamos lento pero aplastante, jajaja. Y claro que puedes colaborar, ya que me hayas dado la info de ese libro pues me ayuda mucho. También puedes sugerirme nombres de otras afrocubanas. Muchas gracias. Un abrazo!

  2. Ah, olvidé decir que el libro de las mujeres en la Guerra del 95 está disponible en la Biblioteca Nacional (espero que nadie cometa el error de llevárselo, es ejemplar único y es muy valioso)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: