(Santiago de Cuba, 20 de marzo de 1842 – 28 de julio de 1905)

Heroína y mambisa.

Hija de los pardos libres Ramón Cabrales y Antonia Fernández. Sus hermanos fueron: Fabián, Santiago, Caridad y Dolores. María era la menor de todos ellos.

La familia Cabrales Fernández era vecina de Marcos Maceo y Mariana Grajales, pardos libres como ellos y propietarios de varias caballerías de tierra.

María Cabrales pasó sus años juveniles entre la finca de San Agustín y Santiago de Cuba, al igual que lo hacían los Maceo. Sus padres, tenían cierta posición económica y social holgada, por lo que alternaban con gente prominente en Santiago de Cuba.

El 16 de febrero de 1866, Maria Cabrales contrajo matrimonio con Antonio Maceo; pasaron a vivir entonces a la finca La Esperanza.

Participó en la Guerra de los Diez Años. Marchó a la manigua donde laboró como enfermera en los hospitales de sangre. María Cabrales apoyó incondicionalmente a su esposo Antonio Maceo Grajales en la paz y en la guerra, en el exilio y en el campo insurrecto.

Junto a Mariana Grajales visitaba a los campamentos de los patriotas cubanos para curar heridos después de los combates, o a llevarles alimentos y ropa. Ellas fueron las primeras enfermeras de la guerra, pues prestaban auxilio al terminarse los combates.

Vivió la gesta heroica de 1868, la Guerra Chiquita y la del 1895.

Tras la Protesta de Baraguá marchó hacia el exilio con el resto de la familia para permanecer durante varios años en diferentes países del Caribe: Jamaica, Honduras, Panamá; hasta establecerse en Costa Rica. Desde el exilio apoyó los diversos movimientos independentistas que se generaron en la emigración; contexto en el que conoció a José Martí el 12 de octubre de 1893, en Kingston, Jamaica. De este encuentro surgió una gran amistad y la fundación, doce días después, del Club Patriótico “José Martí”.

El 18 de julio de 1894 en Costa Rica, luego de un nuevo encuentro con el delegado, fundó otro club, esta vez con el nombre “Hermanas de María Maceo”. Cuando conoció de los preparativos para la nueva guerra independentista y la omisión de las mujeres reclamó su puesto:

En septiembre de 1897 ingresó en el club femenino “Cubanas y Nicoyanas”, del cual fue electa tesorera. Tras el fin de la guerra regresó a Cuba, el 13 de mayo de 1899. Aquí se vinculó a diversas tareas patrióticas y humanitarias como la dirección del asilo de huérfanos de la patria.

El 28 de julio de 1905, falleció en la finca San Agustín, propiedad de la familia. Sus restos fueron trasladados hacia la Ciudad Héroe donde les rindieron los honores merecidos. María descansa hoy en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.

Foto

Tomada de ECURED.

Fuente

Ficha de Miaria Cabrales en ECURED.